Abril de 2010 — El jardín de tu vida (Parte II)
- kaladanda
- 2 abr 2010
- 4 min de lectura
Actualizado: 25 abr

Este mes vamos a continuar con las enseñanzas sobre semillas mentales y veremos cuáles son las consecuencias de nuestras acciones de cuerpo, palabra y mente. Si esta es la primera vez que lees sobre el tema, te sugiero que busques en la sección Yoga de esta página, entres a Audio y textos y leas las enseñanzas de febrero y marzo de este año antes de continuar con abril.
Alguna vez te debes haber preguntado cómo es posible que una persona que para ti es irritante y molesta, sea la mejor amiga o amigo de otra persona. ¿Cómo es posible que no se den cuenta de que esa persona “es” irritante?
Después de todo, si alguien “es” irritante, podríamos decir que esa característica es inherente a esa persona y, por lo tanto, “es” así todo el tiempo y para todos. ¿Cómo es posible, entonces, que su amigo no se dé cuenta? ¿Cuándo se va a despertar a la verdad de que esa persona es insoportable?
Todos los desacuerdos en el mundo surgen por esto: dos personas, o grupos, que tienen distintas semillas mentales y, por lo tanto, ven las cosas de modo completamente diferente. Si no fuera así, la persona que para ti es irritante sería irritante para todos por igual, y la que para ti es la más bella sería la más bella para todos por igual. Pero no es así: la persona irritante me irrita a mí. Yo me irrito. Esto tiene que ver con las impresiones mentales que sembré en mi mente al haber hecho algo similar a alguien en el pasado. No puedo percibir nada en mi mundo que no conozca, que no me pertenezca.
Una vez que entendemos esto verdaderamente y comenzamos a accionar en el mundo desde esta visión, algo maravilloso sucede: de a poco vamos saliendo del rol de víctimas. Al integrarnos de este modo recobramos el poder que perdimos al no hacernos cargo de las consecuencias de nuestro comportamiento. Nos damos cuenta de lo que hablamos en el tema del mes de marzo: que el momento presente es así y que yo lo sembré, y quejarme ahora no cambia nada. Simplemente tengo que asegurarme de no repetir las mismas acciones que me trajeron estos resultados, y sembrar las semillas correctas —crear las impresiones mentales correctas— para obtener el resultado que deseo profundamente.
Si hacemos esto, vamos a ser cada vez más felices. Y nuestra felicidad tiene un sentido que va más allá de nosotros mismos: cuando somos felices estamos en mejor posición de interesarnos por la felicidad de los demás. Nuestra felicidad nos desborda y solo deseamos desparramarla; deseamos que todos los seres sean felices igual que nosotros, como dice el maestro Shantideva:
“Toda la felicidad que existe hoy en (tu) mundo viene de desear la felicidad de los demás.
Todo el sufrimiento que existe hoy en (tu) mundo viene de desear la felicidad para ti mismo.”
Para poder cambiar el mundo debemos saber cómo hacerlo. Los tibetanos lo llaman las “leyes de las correlaciones kármicas”. Puedes verlo así: ¿qué debo ingresar en la mente para ver tal resultado salir de la mente?, ¿qué debo dejar de ingresar en la mente para dejar de ver este otro resultado?
Este es un cuadro que compiló un antiguo lama tibetano llamado Gueshe Chekawa para empezar a entender los correlativos. Si quieres profundizar, puedes ir a la enseñanza de noviembre de 2009; al final del texto, en la sección Diseñar un futuro feliz, verás más correlativos.
Problema | Reparación kármica |
No tengo suficiente dinero | Sé generoso de manera radical con tu dinero, tiempo y ayuda. |
Fracaso en la pareja una y otra vez | Respeta radicalmente las parejas de otros. |
Tengo problemas de salud | Cuida a personas que están enfermas, protege la vida de todos los seres. |
No soy respetado | Da poder y responsabilidad a otros. |
Estoy buscando un compañero/a | Acompaña y hazte amigo de una persona que está sola y triste. |
Estoy deprimido/a | Enfoca tu atención en los problemas de otra persona o personas. |
Mis planes y proyectos fallan | Mantén tus promesas, incluso las más pequeñas. |
No puedo dormir a la noche | Envía amor a alguien. |
No tengo suficiente energía | Aprecia todo lo que los demás hacen por ti. |
Como mal | Asegúrate de que otra persona tenga una dieta buena y saludable. |
No me veo atractiva/o | Deja de enojarte. |
Tengo demasiado estrés y ansiedad | Alivia los miedos de otro. |
Mi mente está demasiado inquieta como para meditar | Trabaja para ser bondadoso con todas las personas que te encuentras durante el día. |
No entiendo la vacuidad | Comparte tus ideas sobre la vacuidad con otros. |
Si algo de lo que venimos estudiando despierta una luz en tu interior —como el deseo de saber más y de aprenderlo verdaderamente—, te invito a que lo contemples durante el día, dondequiera que te encuentres. También es muy importante que lo medites unos minutos todos los días y te veas a ti mismo, en la meditación, sembrando estas semillas. Si no tienes instrucción en cómo meditar, puedes venir al curso de meditación tibetana que encontrarás en esta página, para aprender esta ciencia magnífica que hará que siembres con precisión y entendimiento en la tierra fértil de tu mente.
Con amor y el deseo de que seas feliz,
Carola Terreni



