Febrero 2008 — Ishvara Pranidhana
- kaladanda
- 2 feb 2008
- 4 min de lectura
Actualizado: 25 abr

El poder de la rendición.
“Y llegó el día en el que el riesgo de permanecer encerrada en el capullo fue más doloroso que el riesgo que implicaba florecer.”
— Anaïs Nin
Yoga como sustantivo y como verbo
La palabra yoga puede usarse de dos maneras: como sustantivo o como verbo.
En el primer caso, el yoga se refiere a nuestro estado natural de existencia, en el cual ya no nos identificamos con nuestro cuerpo y mente, pero aun así reconocemos que somos esa fuerza de vida comunal e infinita, presente en todos los seres y en todos los aspectos del universo. Es equiparable al estado de la Iluminación, Samadhi, o Comunión con Dios.
En el segundo caso, la palabra yoga como verbo se refiere a las prácticas que nos permitirán alcanzar ese estado de existencia iluminada. Gracias a la gracia y bondad del maestro Sri Patanjali —el erudito y maestro de yoga que compiló para nosotros el Yoga Sutra— contamos con una presentación del estado del yoga y de las poderosas prácticas que podemos usar para alcanzar la iluminación en esta vida.
El método infalible: Ishvara Pranidhana
En la línea 23 del primer capítulo del Yoga Sutra, el maestro Patanjali nos da un método infalible para alcanzar el estado del yoga. Es la práctica conocida como Ishvara Pranidhana.
• Ishvara es una palabra sánscrita que puede ser traducida como el Dios supremo, o personal.
• Pranidhana significa dedicar, mostrar devoción, o rendirse.
Por tanto, la práctica de Ishvara Pranidhana significa que, al ser capaces de rendir completamente nuestra identidad egocéntrica ante Dios —nuestro propio Ser Supremo—, alcanzaremos la identidad con Dios. Si dedicamos nuestra vida al servicio del Dios que mora en cada uno de los seres, humanos y no humanos, trascenderemos cualquier sentimiento de separación.
Si podemos decir sin recato alguno “me entrego a Ti: con cuerpo, mente y corazón, para que Tú dispongas de ellos como juzgues apropiado”, entonces liberaremos todo el estrés, la ansiedad, la duda en nosotros mismos, y todo el karma negativo que surge de depender de nuestro ego para determinar el curso de las acciones que tomamos en la vida diaria.
Curar las aflicciones de la mente
Ishvara Pranidhana nos ayudará a curar todas las aflicciones de la mente —la causa de todo nuestro dolor y sufrimiento—, ya que está diseñada para encauzar nuestra energía: retirándola de los deseos egocéntricos y nuestros dramas habituales, y dirigiéndola al objetivo supremo de alcanzar la Unidad. Esta práctica es tan importante que el maestro Patanjali la menciona en cuatro ocasiones distintas en el Yoga Sutra.
Y si bien es el método más simple y directo de alcanzar el estado del yoga, no necesariamente es la práctica más sencilla, ni siquiera la más atractiva.
La rendición en una cultura de dominio
En nuestra cultura occidental moderna —donde los sentimientos de separación y desconexión prevalecen— es común hacer alarde de nuestra fuerza y dominio sobre los demás. Estamos tan acostumbrados a que nuestro ego dirija la orquesta, haciéndonos creer que, de alguna manera, somos nosotros los que controlamos el universo. Es por esto que la idea de rendirse tiene connotaciones negativas, implicando cierto dejo de debilidad o derrota. Un ejército, por ejemplo, puede rendirse ante el enemigo, dando victoria al contrincante.
En el yoga, sin embargo, sucede todo lo contrario. La victoria se obtiene al rendir conscientemente la idea limitada de nuestra identidad —nuestro nombre, trabajo, problemas, etc.—, creando el espacio necesario para que aflore nuestra verdadera naturaleza del Ser, caracterizada por un gozo ilimitado e incontenible. Es como si, en un trueque, intercambiáramos un grano de arena por todo el universo.
Y si bien la práctica de Ishvara Pranidhana requiere de mucha disciplina, confianza y fe, en última instancia el esfuerzo de seguir aferrándose a la mediocridad de nuestro ego será mucho más extenuante que el de rendirse al Ser supremo.
Practicar Ishvara Pranidhana en la clase
En una clase de yoga hay muchas maneras de practicar Ishvara Pranidhana, y de cultivar la capacidad y disposición para rendirse.
Al ofrecer continuamente nuestros esfuerzos y beneficios a algo que trascienda la ganancia individual, logramos mantener a Ishvara —nuestra forma personal de Dios— siempre en la atención de la mente. Al dejar a un lado nuestros juicios y críticas, y seguir las instrucciones recibidas en clase, aprendemos con más facilidad a tomar instrucciones que no provengan del ego.
Con cada flexión hacia el frente, nos agachamos ante Dios, en la forma que tome un significado profundo para nosotros. Con cada flexión hacia atrás, ofrendamos nuestros corazones, de manera tal que realicemos la voluntad del universo en cada pensamiento, palabra y acción que tomemos.
Dejando ir, recibiendo a Dios
De ahora en adelante, tengamos la fuerza para no desperdiciar los instantes de nuestra vida consumidos por la pequeñez, los celos, la lujuria, la avaricia, y las nociones erróneas de superioridad.
Contemplá diariamente los atributos supremos de Ishvara al meditar, y rendite como un vehículo de la Gracia Divina. La paz surge cuando dejamos a un lado la idea de que somos “el agente que realiza”, y permitimos que esa inmensidad sea la que guíe nuestro camino.
Dejando ir, recibiendo a Dios.
— Sofi Dillof, febrero 2008



