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Invierno 2017 — La práctica diaria de yoguis y yoguinis (Parte III)

Actualizado: 25 abr



La práctica de las asanas.

Termina el otoño con los días que se acortan, y llega el solsticio de invierno en el hemisferio sur: la noche más larga del año, el momento en que todo se detiene porque el sol se detiene, como creían nuestros antepasados. Así llega el invierno, con quietud y oscuridad.

El sol se detiene, pero nuestra práctica diaria continúa. Le damos la bienvenida a la oscuridad y aprovechamos para ir hacia adentro: para tomar consciencia de nuestra propia oscuridad, mientras llevamos la energía de nuestra práctica a iluminar todos los aspectos de nuestro ser que están en penumbras.

Vale la pena releer las Partes I y II de esta serie para recordar aspectos de la práctica diaria de yoguis y yoguinis que funcionan como antorchas en la oscuridad.

En esta oportunidad vamos a ver cómo la práctica de asanas, o posturas físicas, forma parte clave de esta práctica, y por qué los yoguis y yoguinis de la antigüedad las practicaban.


El contexto: asana dentro del ashtanga yoga

Para esto me voy a apoyar en los Yoga Sutras del maestro Patanjali y en el Bhagavad Gita. Es importante saber que Patanjali, antes de hablar de asana en el segundo capítulo de los Yoga Sutras, dedicó todo el primer capítulo a hablar de la meditación. En el segundo capítulo nos enseña las ocho ramas del yoga, o ashtanga yoga (ashta: 8; anga: ramas), y la tercera rama son las asanas, después de los yamas y los niyamas.

Creo que es clave tener el contexto en mente cuando leemos el Sutra II.46, ya que, de lo contrario, podemos creer que el yoga es asanas o posturas físicas y nada más.


Sutra II.46 — Sthira sukham asanam

Sthira sukham asanam

•          Sthira: estable, sereno, duradero.

•          Sukham: confortable, agradable, feliz.

•          Asanam: postura, presencia, asiento.

De este sutra encontramos varias interpretaciones:

•          Asana es una postura estable y confortable.

•          Las asanas generan un bienestar que permanece.

•          Asana es firmeza corporal perfecta, estabilidad de inteligencia y benevolencia de espíritu.


Cuando leemos este sutra, queda claro que asana es placentero, confortable, sereno, estable. Pero al principio puede que no lo sientas así: es común que quienes se inician en la práctica de yoga-asanas tengan que hacer un gran esfuerzo para realizar las asanas, y es probable que no permanezcan en ellas con placer, comodidad y serenidad. Sin embargo, cuando las asanas forman parte de nuestra práctica diaria, poco a poco fluimos más en ellas, y sthira sukham asanam pasa a ser nuestra experiencia directa.

Por eso siempre debemos tenernos paciencia y ser perseverantes. En el capítulo I, Patanjali nos dice que debemos practicar durante un largo período de tiempo, idealmente todos los días, y haciendo una práctica correcta —esto significa que nos entrenamos con un maestro o maestra calificado, que practica lo que enseña y que sabe más que nosotros, y después hacemos esa práctica solos donde sea que estemos—. Esa es la manera de alcanzar la “altura crucero” en asana, que sería sthira sukham.


El asana como postura en la vida

También podemos pensar en el asiento o asana como la postura que tenemos en la vida —y aquí me refiero a nuestro propósito en la vida—. ¿Cuál es tu propósito en esta vida? ¿Cuál es tu asiento, el lugar en el que estás colocado, asentado? Podemos aprovechar estos meses de invierno y quietud para hacernos estas preguntas y permanecer en silencio para encontrar las respuestas.


Sutra II.47 — Prayatna saithilyananta samapattibhyam

Prayatna saithilyananta samapattibhyam

•          Prayatna: esfuerzo perseverante, esfuerzo continuo, tendencia natural a la agitación.

•          Saithilya: laxitud, relajación.

•          Ananta: interminable, ilimitado, eterno, infinito.

•          Samapattibhyam: asumir la forma original, consumación, conclusión.

Varias interpretaciones:

•          Al aquietar la tendencia natural a la agitación y al meditar en el infinito, se logra maestría en las posturas.

•          Se logra la perfección en asana cuando el esfuerzo por realizarla se torna no-esfuerzo, y se alcanza el ser infinito interior.

•          La maestría en las asanas se logra a través del equilibrio entre el esfuerzo y la relajación.


En las clases de yoga enfatizo que las muchas posturas que estudiamos y practicamos tienen como objetivo final permitirnos permanecer quietos, estables y confortables en la postura de meditación durante largos períodos de tiempo. Solo a través de la meditación podremos correr los velos que oscurecen nuestra naturaleza prístina y luminosa; solo a través de la meditación podremos iluminarnos. La meditación es la herramienta clave para la liberación, y para poder meditar —además de asentar las bases de la ética— necesitamos quedarnos quietos, muy quietos.

Si el cuerpo permanece quieto, la mente se aquieta.


El Bhagavad Gita sobre la postura para meditar

En el Bhagavad Gita, Krishna nos dice:

Saman Kaya Sirogrivam Dharayan Achalam Sthirah

El yogui deberá sostener su cuerpo, cabeza y cuello erguidos y firmes.

Y más adelante:

Suchou Dese Pradhishtapya Shiram Athmanah

El yogui, establecido en su firme asiento, deberá meditar.

Otra vez vemos que la práctica de asana tiene como fin poder sentarse en meditación.


Las tres posturas básicas de meditación

•          Padmasana y sus variaciones.

•          Savasana.

•          Tadasana.

Podemos utilizarlas a todas, según cómo estemos al momento de meditar. Si nuestra mente está aletargada o soñolienta, elegiremos padmasana o tadasana. Si estamos equilibrados o con tendencia a la agitación, elegiremos padmasana o savasana.

Es interesante ver que en una clase de yoga Kaladanda —y en la mayoría de las clases de yoga— la secuencia empieza en padmasana o sus variaciones, y termina en padmasana, pasando antes por savasana. Al inicio y al fin de una clase de yoga colocamos nuestro cuerpo en postura de meditación.


Sutra II.48 — La perfección en acción

Tatah dvandvah anabhighatah

•          Tatah: a partir de eso, entonces.

•          Dvandvah: dualidades, opuestos.

•          Anabhighatah: no-perturbado, cese de las perturbaciones.

A partir de ese momento, el practicante no es perturbado por las dualidades.

El maestro B. K. S. Iyengar se refiere a este sutra como “la perfección en acción y la libertad en la consciencia”. Podríamos decir que este sutra habla de equilibrio mental, donde no seremos perturbados por las fluctuaciones de la vida: la ganancia y la pérdida, la fama y la desgracia, el placer producido por los estímulos y la incomodidad, la alabanza y el agravio. Esto es lo que llamamos las ocho preocupaciones mundanas.


Los beneficios físicos de las asanas

Por otro lado, la práctica de asanas tiene también beneficios físicos. Swami Sivananda, gran yogui y médico de la India, nos dice:

“Los ejercicios físicos tienen solamente efecto en los músculos; en cambio, las asanas ayudan a la conservación de los órganos internos del cuerpo, y también a las corrientes sanguíneas que irrigan todas las partes del cuerpo. Por ejemplo: si necesitamos ayudar a los intestinos a que realicen bien sus funciones, o si los mismos se hallan enfermos, podemos dirigir esas corrientes sanguíneas particularmente a esa parte del organismo, reparar el daño existente allí y restaurar el órgano en su función normal.”

“¿Cuál es la diferencia entre un viejo y un joven? Sencillamente, el viejo tiene sus huesos y músculos endurecidos y, por tanto, carentes de flexibilidad; mientras que el joven tiene las articulaciones y los músculos flexibles, y así su cuerpo es elástico y dócil. Las asanas de yoga no solo preservan la salud, sino que previenen las enfermedades y curan las dolencias.”

Después de tantas palabras, espero que el mensaje sea claro: la práctica de asanas es parte de la práctica. Todos los días asana, lo que necesites ese día y lo que te sea posible. No tiene que ser una clase completa de una o dos horas, necesariamente. Con el tiempo, es probable que pocas posturas te lleven al estado de equilibrio y serenidad necesario para tu práctica de meditación, la cual es central para los yoguis y yoguinis que buscan la liberación para el bien de todos los seres.


Carola Terreni

 
 

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