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Octubre 2009 — El despertar de la alegría (Parte II)

Actualizado: 25 abr



Cambiar el pasado

Todos buscamos la felicidad. Desde que nos levantamos a la mañana, nuestro objetivo es ser felices y no sufrir. No hay nada de malo con esto, ya que cuando somos felices no somos una carga para otros, y estamos más dispuestos a ayudar a los demás.

Vimos en septiembre que el secreto de la felicidad es dejar de preocuparnos por nuestra felicidad y empezar a ocuparnos de la felicidad de otros. Lo cual va a resultar en nuestra felicidad, lo cual nos va a permitir ocuparnos más por la felicidad de otros: es un espiral ascendente sin fin.

En octubre veremos que, para ser felices en el presente, tenemos que cambiar las partes del pasado que nos hacen infelices.


¿Podemos cambiar el pasado?

La gran pregunta entonces parece ser: ¿podemos cambiar el pasado?

¿Está accesible el pasado ahora? Se fue. Ya no está más. Si no existe —porque se fue—, ¿existe algún pasado?

La única forma en que el pasado existe es como un recuerdo del pasado: solo existe en tu mente del presente.

¿Podés cambiarlo? ¡Por supuesto! Cambiás tu idea del pasado cada vez que pensás en el pasado. El pasado nunca fue como lo recordás.

Podés cambiar tu pasado; podés cambiar eso que te duele al recordarlo. La única persona que lo mantiene vivo sos vos.

Para cambiar tu pasado, tenés que perdonar

Es importante entender que no podés ser feliz y estar enojado y resentido al mismo tiempo. Para ser feliz hay que perdonar. Y esto puede ser muy difícil. (No es sorprendente que sea difícil; ya sabemos que ser feliz no es fácil).


Y lo importante acá es que, cuando cambiás tu pasado, cambiás el presente: porque el único pasado que existe es parte de tu mente del presente. Si te regalás un nuevo pasado, vas a ser más feliz en el presente, y vas a proyectar un futuro feliz.

Perdonar no es olvidar. El perdón no tiene que ver con el otro, no es un favor que le hacés a otro: es para vos. El perdón es unilateral, no estás esperando que el otro te pida disculpas. Perdonás porque no querés vivir ni un solo día más de tu vida con una brasa ardiente en tu mano. Perdonás porque querés ser feliz, y entendés perfectamente de dónde viene lo que te causa sufrimiento en el presente.

Perdonar no es fácil, y no es un signo de debilidad. Mahatma Gandhi dijo que los débiles nunca perdonan.


El odio, en todas sus formas, es el camino al sufrimiento, ya que nos lleva a cometer acciones de cuerpo, habla y mente con la intención de destruir —lo cual, por la ley de causa y efecto, nos causa sufrimiento a nosotros mismos en el futuro—.

Perdonar es el camino hacia el despertar de la felicidad suprema.

Los versos de Shantideva sobre la paciencia

Durante todo el mes estaremos estudiando algunos versos del capítulo 6 de la Guía para la forma de vida de un Bodhisattva, del maestro Shantideva. Es el capítulo sobre la paciencia.

Veremos también que, después de perdonar, aparece la gratitud, y después la compasión —en ese orden—.



I. Nadie tiene la razón cuando todos están equivocados

mohad ekeparadhyanti kupyantyanyepimohitah brumah kameshu nirdosham kam va brumoparadhinam

Algunas personas, por pura ignorancia, hacen el mal. Otras personas, por pura ignorancia, se enojan con ellos. ¿Cómo puedes decir que alguno de los dos no tiene falla? Los dos tienen falla. (67)

na cha dvesha samam papam na cha ksanti samam tapah tasmat kshantim prayatnena bhavayed vividhair nayaih

No hay ningún tipo de acción tan terrible como el odio; no hay mayor fortaleza espiritual que la paciencia. Practica la paciencia, entonces; concéntrate en la paciencia de muchas formas. (2)


II. Las desventajas en esta vida de no practicar el perdón

manah shamam na girhnati na priti sukham ashnute na nidram na ghirtim yati dvesha shalye hyadi sthite

Si te aferras al intenso dolor de los pensamientos de odio, tu mente no conocerá la paz; no encontrarás la felicidad ni el placer. No podrás dormir, y tu mente permanecerá inquieta. (3)


Un amo que tiene odio está en peligro de ser asesinado incluso por aquellos que dependen de su bondad para su riqueza y felicidad. (4)

Por el odio, tus amigos y parientes se decepcionan; aunque se acerquen a causa de tu generosidad, no van a confiar en ti. Para resumir, no hay nadie que viva feliz con el odio. (5)


III. Las desventajas en la próxima vida de no practicar el perdón

varam adyaiva me mirtyur na mithya jivitam chiram yasmach chiram api sthitva mirtyu duhkham tad eva me

Por lo tanto, es mejor si muero hoy que si vivo una larga vida llena de maldad. Para una persona como yo el dolor de la muerte es el mismo, aunque la vida que viva sea larga. (56)


IV. Las ventajas de practicar el perdón

evam adini duhkhani karotityari sanjnyayah krodham hanti nirbandhat sa sukhiha paratra cha

El odio, nuestro enemigo, nos trae este y otros sufrimientos. Cualquier persona que puede focalizarse y destruir su odio logra la felicidad aquí, y allí también. (6)

V. Aprendiendo la paciencia y la aceptación

yadyastyeva pratikaro daurmanasyena tatra kim atha nasti pratikaro daurmanasyena tatra kim

Si hay algo que puedes hacer al respecto, ¿para qué sentirte mal? Y si no hay nada que puedas hacer al respecto, ¿de qué te sirve sentirte mal? (10)

katham chil labhyate saukhyam duhkham sthitam ayatnatah duhkhenai va cha nihsarah chetas tasmad dirdi bhava

Las cosas por las cuales nos alegramos ocurren solo de vez en cuando; mientras que las cosas que nos causan sufrimiento son extremadamente numerosas. Sin sufrimiento nunca obtendríamos la renuncia; mantente firme entonces, mente mía. (12)

gunoparash cha duhkhasya yat sanvegan mada chyutih sansarishu cha karunyam papad bhitir jine spirha

Además, el sufrimiento posee ciertas cualidades positivas: por la tristeza, se remueve mi arrogancia; surge la compasión por aquellos atrapados en la rueda de sufrimiento; surge el miedo de hacer el mal, y aparece el gozo en la virtud. (21)

na kinchid asti tad vastu yad abhyasasya dushkaram tasman mirdu vyathabhyasat sodavyapi mahavyatha

No hay nada en el mundo que sea difícil si creas el hábito de hacerlo; crea el hábito de soportar pequeños dolores, así aprenderás a soportar con paciencia los mayores. (14)


VI. Aprendiendo la gratitud

stutyadayash cha me kshemam samvegam nashayantyam i guna vatsu cha matsaryam sampat kopam cha kurvate

Las alabanzas y demás me distraen, y funcionan para destruir mi desilusión con la vida. Me hacen sentir envidia hacia aquellos que poseen cualidades superiores, y destruyen todo lo excelente. (98)

tasmat stutyadi ghataya mama ye pratyupasthitah apayapata rakshartham pravirtta nanu te mama

¿Podemos decir, entonces, que los que se dedican a destruir mis alabanzas están, en realidad, protegiéndome de caer en los reinos de la miseria? (99)

ashramoparjitas tasmad girhe nidhir ivotthitah bodhicharya saha yatvat spirhaniyo maya

Supón que, sin hacer ningún esfuerzo, encuentras un tesoro escondido en tu casa. Tienes, entonces, que estar agradecido con tus enemigos, que te asisten en tu práctica de bodhisattva. (107)


VII. Aprendiendo la compasión

yadaivam klesha vashyatvad ghnantyatmanam api priyam tadaisham parakayeshu pariharah katham bhavet

Si, bajo la influencia de sus aflicciones mentales, las personas se matan a sí mismos, ¿cómo puedes sorprenderte al ver que lastiman los cuerpos de otros? (37)

yadi svabhavo balanam paropadrava karita teshu kopo na yukto me yathagnau dahanatmake

Si es la naturaleza de aquellos que son niños hacer daño a los demás, entonces enojarse con ellos no es correcto, al igual que no es correcto odiar al fuego porque quema. (39)

atha doshoyam agantuh sattvah prakirti peshala tathapya yuktas tat kopah katu dhume yathambare

Y si la naturaleza de los seres conscientes es ser confiables, entonces todos sus errores son temporarios, y estar enojado con ellos es también incorrecto: sería como odiar un poco de humo en el cielo. (40)


VIII. ¿De dónde viene su capacidad de herir?

mukhyam dandadikam hitva prerake yadi kupyate dveshena preritah sopi dveshe dveshostu me varam

Si te enojas con el que lo sostiene, a pesar de que lo que te lastima es el palo, entonces enójate —si debes— con la ira misma, ya que es la fuerza que pone a los otros en funcionamiento. (41)


IX. ¿De dónde viene mi sufrimiento?

mayapi purvam sattvanam idirshyeva vyatha kirtah tasman me yuktam evaitat sattvopadrava karinah

Yo mismo, en el pasado, causé este mismo sufrimiento a otros, y por lo tanto es justo que el sufrimiento vuelva a mí que lo cause. (42)

kasmad evam kirtam purvam yenaivam badhyase paraih sarve karma parayattah koham atranyatha kirtau

¿De dónde viene? ¿Qué es lo que hice antes que hace que otros me lastimen ahora? Si todo lo que sucede ahora depende de las acciones que hice en el pasado, ¿cómo puedo enojarme con ellos? (68)

duhkham nechchami duhkhasya hetum ichchami balishah svaparadhagate duhkhe kasmad anyatra kupyate

Los niños no quieren sufrir, pero al mismo tiempo desean las cosas que les traen sufrimiento. Si el sufrimiento viene a ti a causa de un error tuyo, ¿por qué odiar a otros? (45)

evam buddhva tu punyeshu tatha yatnam karomyaham yena sarve bhavishyanti maitra chittah parasparam

Viendo que esta es la forma en que las cosas son, ahora focalizaré mis esfuerzos en hacer buenas acciones, para que todos los seres conscientes encuentren sentimientos de amor el uno para el otro.

(69)


X. ¡Ubícate del lado de los ángeles!

adipta kayasya yatha samantan na sarvakamair api saumanasyam sattva vyathayam api tadvadeva na prityupayosti dayamayanam

Una persona cuyo cuerpo está prendido fuego nunca estaría tentada por los objetos de los sentidos. Al igual, si lastimas a cualquier ser consciente, no hay forma de que aquellos de gran compasión estén contentos. (123)

tasman maya yaj jana duhkhadena duhkham kirtam sarva mahakirpanam tadadya papam pratideshayami yat kheditas tan munayah kshamantam

Por lo tanto, en este momento confieso todas las acciones negativas que he realizado. Acciones que desagradan a cada uno de aquellos que poseen gran compasión, ya que, al realizar esas acciones, lastimo a los seres conscientes. Te pido que me perdones y que seas paciente conmigo, por todo lo que haya hecho que te cause desagrado. (124)

tathagataradhanamaitad eva svarthasya sasadhanam etadeva lokasya duhkhapaham etadeva tasmam mamastu vratam etadeva

Esto es lo que complace a los iluminados; es también la única forma de lograr tus objetivos, y además es el método para erradicar el sufrimiento del mundo entero. Dado todo esto, lo voy a practicar siempre. (127)


Carola Terreni

 

 
 

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