Septiembre 2009 — El despertar de la alegría
- kaladanda
- 2 sept 2009
- 3 min de lectura
Actualizado: 25 abr

Todos los seres son fundamentalmente iguales en que desean ser felices y no sufrir. Los humanos somos expertos en hacer distinciones y marcar diferencias —por ejemplo de tamaño—: una hormiga, un mosquito, los tratamos como si fueran fundamentalmente diferentes de nosotros. En nuestras manos mueren sin que su sufrimiento nos cause el menor conflicto.
Y, ¿por qué matamos —en este caso, a insectos—? Porque nosotros tampoco queremos sufrir: no queremos que nos piquen, que se coman nuestras flores. Queremos ser felices, queremos sentir alegría en la piel, queremos ver los colores de las flores, porque creemos que esa es la causa de la alegría.
El tema es que la felicidad de la piel sana, la flor que veo, la alegría que siento al verla, es el resultado de haber sido bondadoso con los demás en el pasado. Nunca fue el resultado de exterminar los insectos.
Es imposible ser felices si causamos sufrimiento a los demás.
El propósito del Budismo Mahayana
El propósito del Budismo Mahayana es que todos seamos felices.
Este mes quiero compartir con ustedes la enseñanza de mi querido maestro, Lama Sumati Marut, quien, hablando de la alegría, nos dice:
“Desde hoy en más repite internamente: Voy a alcanzar la felicidad suprema preocupándome por la felicidad de los demás, en vez de preocuparme por mí mismo todo el tiempo. Lo cual me va a forzar a ser feliz.
Todo el día estamos tratando de ser felices y de escapar al sufrimiento. Entonces, ¿cómo podemos ser felices? Esa es la gran pregunta. Nunca vamos a encontrar la felicidad mientras sigamos culpando a los demás porque no nos hacen felices. Si no eres feliz, si estás enojado con alguien, es que todavía no entiendes cómo funciona el matrix.”
¿Cómo ser feliz? ¿Qué debo hacer?
1. Ética
Prestá atención a tus acciones en el momento presente.
No lastimes a otros ni con tu cuerpo, ni con tus palabras, ni con tus pensamientos. Ahimsa —no violencia—, así lo llamó Gandhi. Tenés que observarte en esto. No podés decir “soy una buena persona, no voy a hacer nada malo”: la mayoría de nuestros instintos van en contra de nuestra felicidad.
Fortalecé tu tendencia a hacer buenas acciones —la forma de hacerlo es regocijarte por lo bueno que hacés—. Debilitá tu tendencia a hacer malas acciones: sé consciente de lo negativo que hacés y dejá de hacerlo.
Todos ya saben las reglas. No hay nada nuevo, las reglas de la vida ética no son nuevas:
• No mates.
• No robes.
• No te metas con parejas de otros.
• No mientas.
• No uses tus palabras para herir a otros.
• No critiques.
• No hables en vano.
• No te alegres cuando otra persona sufre.
• No te entristezcas cuando tiene éxito.
Estas son reglas universales.
El principio fundamental de la vida ética es el karma, la causalidad: cosecharás lo que siembres. Básicamente, es darte cuenta de que tus acciones tienen consecuencias; que vas a recibir lo que das; que tenés que hacerte 100% responsable de todo lo que experimentás en tu mundo.
2. Meditación diaria
Todos los días, meditación. Buscá un maestro. Meditar no es pensar en nada.
3. Hacer algo bueno por alguien, todos los días
Desarrollá la compasión, ablandá tu corazón. ¿Cómo saber si está blando? Si estás enojado con alguien en tu mundo, tu corazón está cerrado.
4. Todos los días, estudiar algo que transforme tu mente
Todos los días, leé algo que te eleve espiritualmente. Algo que te enseñe a ser feliz verdaderamente. Textos espirituales que enseñen la verdadera causa de la felicidad.
(Estos textos te dirán, básicamente: pensá en alguien más que en vos mismo de vez en cuando. Dejá de pensar en vos mismo por un rato.)
5. Tiempo de retiro
Aprender a estar sola y en silencio. ¿Cuál es el problema con vos mismo que no querés estar solo? Podés empezar con un día —otra vez, buscá un maestro—. Si te da miedo estar solo, entonces hay que arreglar la mente. La forma de arreglarla es simple, pero ardua.
Empezá a transformar tu mente
Pensá así:
“Voy a alcanzar la felicidad suprema preocupándome por la felicidad de los demás, en vez de preocuparme por mí todo el tiempo. Lo cual me va a forzar a ser feliz.”
O, en las palabras del maestro Shantideva:
“Toda la felicidad que existe en el mundo viene de desear hacer felices a los demás. Todo el sufrimiento que existe en el mundo viene de desear la felicidad solo para mí.”
Carola Terreni



