Viviendo en el presente (Parte II)
- kaladanda
- 2 mar 2009
- 6 min de lectura
Actualizado: 25 abr

El mes pasado vimos que es muy importante que aprendamos a vivir en el presente, pero que también debemos aprender a vivir el presente con felicidad. Vivir en el presente de manera infeliz no es mejor que ser miserables por resentimientos del pasado, o ser temerosos y ansiosos debido al futuro.
Mientras estamos recordando el pasado o soñando con el futuro, tenemos la tendencia de pensar sobre el presente de manera incorrecta, y el resultado es que nos entristecemos. Cuando se trata de cosas y personas que disfrutamos en nuestra vida, nos apegamos a ellas como si pudiéramos congelar el tiempo y así prevenir el cambio. Por otro lado, cuando experimentamos cosas desagradables en el presente, a menudo cometemos el error opuesto: pensamos que las cosas no van a cambiar, y entonces nos deprimimos, porque pensamos “la vida siempre será así”.
Debemos aprender a estar felices en el momento, mientras aceptamos el hecho de que el presente solo durará un momento. Debemos intentar estar completamente presentes y completamente desapegados al mismo tiempo; y siempre felices, sin importar qué suceda.
Prestar atención a lo que está sucediendo
Estar completamente presente significa prestar atención a lo que está sucediendo. Y esto es, nuevamente, una muy buena idea. Como dijo Chögyam Trungpa Rinpoche:
“Toda la práctica debería estar basada en la relación entre vos y el ahora.”
En vez de caminar dormidos por la vida, porque estamos preocupados con el pasado y el futuro, necesitamos desarrollar métodos que nos mantengan focalizados y conscientes de lo que está pasando en el presente.
Pero solo tendremos éxito en estar presentes en el momento si realmente deseamos estar ahí. Es mucho más probable que vivamos el presente si el presente nos resultara un buen lugar en el que estar.
¿Cómo hacer del presente un lugar interesante?
¿Cómo podemos hacer esto? Especialmente cuando las cosas parece que no van bien, cuando cosas que no nos gustan suceden, cuando estamos confrontados con un presente que no parece agradable.
Una forma es tratar de ver a todos los que encontramos y a todo lo que nos sucede —incluso y especialmente a las personas y los incidentes difíciles— como especiales y significativos. Si hacemos esto, vamos a estar mucho más interesados en el desarrollo de los eventos en nuestras vidas. Vamos a estar inclinados a vivir en el presente, porque estaremos siempre intrigados y excitados por lo que está sucediendo. Estaremos viviendo una vida sagrada y con sentido, en vez de una profana y sin sentido.
Todo es potencialmente extraordinario
Debido a que las cosas están vacías —esto quiere decir que no hay una sola cosa que exista de su propio lado— todo es potencialmente notorio. Las cosas no son intrínseca o inherentemente ordinarias y comunes. Por lo tanto, todo lo que ocurre tiene el potencial de ser extraordinario. Si comenzamos a ver las cosas así, todo puede ser un “mensaje en la botella”, como sugiere la canción de Sting.
Cuando nos encontramos con otra persona, por ejemplo, tenemos dos opciones, que no pueden ser confirmadas. Podemos asumir que son solo otra persona ordinaria y normal. Esta es la elección que generalmente tomamos; y es una elección que no podemos confirmar (asumiendo que no podemos leer las mentes).
Por otro lado, podemos inferir que la persona es un agente especial —¡probablemente encubierto!— enviado hacia nosotros desde el cuartel de comando. Podemos presumir que son un ángel o un Buda, tratando de ayudarnos, a veces de forma dulce y suave, pero otras veces —la mayor parte— apretando nuestros botones para mostrarnos dónde están nuestros botones.
Cuando de interpretar a otras personas se trata, esta segunda opción tampoco puede ser confirmada. No hay más verificación, ni menos, para la segunda opción que para la primera.
Así que, ¿cuál de estas dos alternativas no confirmables crearán una vida más interesante? ¿Cuál será de más ayuda para nosotros, mientras aprendemos y nos mejoramos a nosotros mismos a través de las interacciones con los demás? ¿Cuál nos llevaría a estar más presentes, porque estaríamos intrigados con lo que sucede?
¿Cuál es el mensaje en este evento?¿Qué es lo que esta persona está tratando de enseñarme?¿Qué debo aprender en esta situación?
Guru yoga: tomar enseñanzas de todo
Este método de aprender a estar felices en el presente es una extensión de lo que es llamado “guru yoga”: tomar enseñanzas y guía de todos los seres que encontramos, y de todo lo que nos sucede. Es, de hecho, una forma altamente desarrollada de devoción al lama.
Trungpa Rinpoche comenta que una práctica como esta nos mantiene alertas al trabajo del Maestro en todos los eventos de nuestra vida:
“Te has identificado con el camino, y el mundo de los fenómenos se convierte en una expresión del guru. Hay una forma de devoción al mundo de los fenómenos… Si logramos alcanzar este nivel, entonces cualquier evento que ocurra en la vida tiene mensajes, enseñanzas. Las enseñanzas están en todas partes… Los eventos de tu vida actúan como un locutor constantemente, y no podés escaparte de este guru; de hecho, no querés escaparte, porque te identificás con eso. Entonces las enseñanzas se hacen menos claustrofóbicas, lo cual te permite descubrir las cualidades mágicas de las situaciones de la vida como una enseñanza.”
Arraigados y desapegados al mismo tiempo
Así es que esta forma de guru yoga es una manera de permanecer lo suficientemente interesados en el presente como para querer estar conscientes. Pero además de aprender a estar arraigados y felices en el presente, también necesitamos flotar sobre él. Debemos aprender a estar al tiempo del cambio. El tiempo nunca se detiene. Estar demasiado apegado a lo que ocurre ahora es garantía de infelicidad cuando lo que sucede ahora se acaba y algo nuevo sucede.
En un artículo titulado “Desapego y compasión en el Budismo Temprano”, Elizabeth J. Harris observa que el desapego es la respuesta natural al profundo entendimiento de la impermanencia y el no-ser:
“El no-apego o no-codicia fluirá, entonces, de la consciencia de que ninguna posesión, relación o logro es permanente, ni capaz de darnos satisfacción duradera; del descubrimiento de que no hay un ser que necesite ser protegido, promocionado o defendido; y de la realización de que la búsqueda egoísta de la gratificación sensual no tiene sentido, porque solo nos lleva a la codicia y la obsesión. Algunas frases que tienen que ver con el apego en este contexto —y que pueden ayudar a aclarar el significado— son: posesividad en las relaciones, actitud defensiva, celos, codicia, competitividad. A través del no-apego, estas son atenuadas y luego superadas.”
El presente también es ilusorio
Stephen Batchelor dice que el presente no tiene más realidad que el pasado o el futuro. El presente no está ahí del modo en que creemos que está: solo existe el cambio, el flujo constante. No podemos detener el cambio; no podemos freezar los cuadros de la vida.
Apenas nos asentamos complacientes en el presente, se convierte en el pasado. Desapegarnos de la ilusión de permanencia nos libera no solo de la ignorancia, sino también del estrés y la ansiedad del aferramiento. Como dice Rajneesh:
“Aceptás, te hacés más suelto y natural. Simplemente comenzás a flotar en la existencia, no yendo a ningún lado, porque no hay objetivo; no moviéndote hacia el objetivo, ya que no hay objetivo. Entonces comenzás a disfrutar de cada momento, traiga lo que traiga. Lo que sea que traiga, recordá. Y podés disfrutarlo porque ahora no tenés deseos y no tenés expectativas. No pedís nada, así es que agradecés lo que sea que se te da. Solo sentarse y respirar es tan hermoso; solo estar acá es tan maravilloso, que todos los momentos de la vida son mágicos, un milagro.”
Fijos y relajados a la vez
Robert Thurman argumenta que un buen practicante debe poseer un buen grado de tolerancia para la disonancia cognitiva. Debemos estar en paz con lo que parecerían ser instrucciones paradójicas o contradictorias. En lo que se refiere a vivir felices en el presente, debemos estar arraigados y desapegados al mismo tiempo. Fijos en el presente por los milagros y enseñanzas que están potencialmente alrededor nuestro todo el tiempo; pero también con una actitud relajada sobre el paso del tiempo y el hecho de que todo está en constante cambio.
Es solo entonces que podremos verdaderamente “estar aquí y ahora” de una manera que es tanto sorprendida como sabia, atenta y liberada.
Y felices. Todo el tiempo, siempre, felices.
— Lama Sumati Marut



